DIARIdeTarragona.com - Publicado el 19/03/2012
El Mas del Ramer es el epicentro de este nuevo proyecto de turismo cultural, enológico y de aventura

Hen Yannay con el Mas del Ramer de fondo, que está rodeado por la Serra de Llaberia. - Ben Ramon Yannay
La Serra de Llaberia, y en concreto el municipio de Tivissa, se está haciendo un hueco en el mapa turístico internacional, después de que el israelí Hen Yannay estableció en este municipio su punto de residencia. El proyecto empezó a cobrar forma hace unos ocho años, cuando Yannay compró el Mas del Ramer. Ahora grupos reducidos de israelíes, alemanes e ingleses llegan a este punto para disfrutar de unas vacaciones a medida. Un proyecto que aún está arrancando, pero que se está encontrando muchos problemas burocráticos por el camino.
Yannay define la iniciativa como una agencia de «turismo personal». Cuando recoge el grupo en el aeropuerto de Barcelona empieza a diseñarse un paquete a medida en el que la cultura, la aventura o el enoturismo acostumbran a ser el eje vertebrador. Las excursiones son por toda la provincia, desde el río Ebre, hasta La Mussara, pasando por Port Aventura, la vía verde de Horta de Sant Joan o la Tarragona romana. Sin embargo, también hay grupos que piden pasar unos días en Sitges o haciendo senderismo desde Montgarri a Francia, recorriendo el antiguo camino que los judíos utilizaron para huir de la segunda Guerra Mundial.
Los clientes también pueden sumergirse en la cultura de la zona. «Prácticamente todos los fines de semana encontramos alguna fiesta en un pueblo u otro o sino les digo que podemos ir a hacer una calçotada o a comer un arroz en el Delta de l’Ebre», explica. Mientras añade: «Hay gente que a veces te pide que quiere escuchar flamenco y si lo quiere también lo buscamos, pero también les digo que estamos aquí por la cultura de Catalunya e intento que puedan hacer cosas de aquí».
Con la guitarra en la espalda
Rodeado por una finca de treinta hectáreas, Hen Yannay vive entre las montañas de Llaberia su propia historia de ensueño. «Cada día es un sueño», asegura convencido definitivamente ha encontrado su sitio. Y es que antes de llegar a Tivissa ha participado en proyectos en medio mundo.
De la primera vez que pisó España hace 27 años, cuando llegó a Granada para aprender a tocar la guitarra flamenca. Asegura que muy pronto descubrió que no era lo suyo. Se colgó la guitarra en la espalda y partió caminado hasta San Sebastián y desde allí a los Pirineos. Tardó un año y el único equipaje que llevaba era el instrumento y el libro 20 poemas de amor y una canción desesperada, de Pablo Neruda.
Después de esta primera incursión, viajó por otros países, participando en proyectos culturales, de arte y educación. Sin embargo, afirma que «siempre supe que mi corazón estaba aquí». Así es que quince años más tarde se trasladó a Barcelona para enseñar fotografía en la UAB. En el bar vio una imagen de una masía abandonada: Mas del Ramer, propiedad del dueño del bar y que quería venderla. «Fue un amor a primera vista», confiesa. Desde aquel día empezó una nueva vida, rodeado de naturaleza, arte y cultura.
Almendros y olivos rodean una casa que cuando la compró estaba en ruinas. También hay una cueva, que visita mucha gente de los alrededores, y un tejo de 600 años. «Sólo le pedí una condición al dueño: que pasara dos o tres fines de semana conmigo para que me transmitiera todo lo que había», explica.
«La gente del pueblo viene y aquí siempre encontrará una puerta abierta y una taza de café», sigue diciendo. Al mismo tiempo que iba recuperando los bancales de piedra seca seguía participando también en otros trabajos fuera del país. Uno de estos en medio del desierto israelí, donde inició un proyecto natural y cultural de turismo. «Vi que era posible coger un lugar pequeño y hacerlo grande», explica Yannay, que en esta aventura siempre ha tenido a su lado a escultores, artistas y demás compañeros que ha conocido a lo largo de estos años.
También desde Rusia
A partir de este primer proyecto en el desierto israelí pensó en la posibilidad de hacer algo parecido en Mas del Ramer. Muchos de los clientes llegan a partir de sus contactos en el país de origen. Otros a partir de Travel Nexus, la agencia de Barcelona con quien colabora.
Unos 300.000 israelíes visitan Catalunya cada año y esto quiere aprovecharlo Hen Yannay, que ya ha invitado a un equipo de la televisión de Israel para que pueda conocer el entorno. Sin embargo, ahora el principal reto será introducirse en el mercado ruso.
